En esta sección os iremos contando todas las mejoras, novedades y mantenimiento que le hacemos al barco.
Toldo de bañera
En la zona del Trópico el sol pega con intensidad y las lluvias suelen ser muy frecuentes, por eso, es importante tener la bañera bien cubierta para protegerte de Lorenzo y del agua y la realidad es que pasamos mucho tiempo en cubierta. Si bien tenemos toldos que cubren desde el mástil hasta el bimini, al tener una gran superficie no los puedes poner cuando hace viento o a veces para ratitos cortos es un poco pesado estar montando los toldos. Cuando llevas un tiempo por aquí, aunque cada cual hace las cosas a su manera, te vas dando cuenta que hay una serie de cosas que cualquier barco que se precie lleva y una de ellas es llevar la bañera bien cubierta. Por eso, hemos mandado a hacer un toldo que une el bimini con el salvarrociones y os aseguramos que ha cambiado mucho la cosa, ya que ya podemos comer siempre en la bañera y cuando llueve estamos bien protegidos y podemos permanecer en cubierta. Aprovechando las lonetas laterales que tenemos del bimini, hemos puesto unas cremalleras en la nueva loneta, de manera que podemos intercambiar las lonetas laterales dependiendo del lado del que esté pegando el sol. En Bahía Redonda (Puero la Cruz) Canvas Leonards trabaja muy bien y es muy meticuloso y prolijo haciendo los trabajos así que se puede aprovechar para hacer ahí, en otras partes del Caribe siempre saldrá más caro.
Aprovechamos para que Leonard nos arreglara el salvarrociones que se había ido dando de sí, así como también nos ha reforzado costuras de lazyjag y otras fundas que se estaban descosiendo.
Fundas sofás
Lo barato sale caro y es que en los lugares más baratos te terminas gastando más dinero porque aprovechas para hacer un montón de cosas. En el salón siempre andábamos con unas colchas que se caían y que resultaban un tanto molestas, tapando los sillones para que no se ensucien . Canvas Leonards nos ha hecho unas funditas a medida que han quedado muy bien, han salido económicas y se acabó estar siempre acomodando las colchas.
Funda para el dinghy
Dinghy para arriba, dinghy para abajo… es una de las cosas que más se usan en el barco y se convierte en amigo inseparable que te lleva a todos lados. Aunque ya hemos comentado en otras ocasiones que hay que tener un auxiliar del material hypalon para proteger del sol, las rozaduras en los dinghy docks que no siempre están en el mejor estado son continuas y enseguida el dinghy se empieza a dañar. Por eso una fundita es buena opción. Nosotros la intentamos hacer con un toldo viejo que teníamos pero no es tarea fácil, además necesitas una máquina de coser industrial porque las telas de sumbrella y las lonas de refuerzo son muy duras. Y con lo bien que lo hace nuestro amigo Leonard para qué luchar en contra de la adversidad…
Refuerzo del arco de radar
Todas las noches subimos el dinghy con el motor al arco de radar para evitar que coja caracolillos y también para evitar que algún caco nos dé un susto. Entre las dos cosas son 100 Kg. y el arco se movía mucho. Para subsanar esto hemos fortalecido el arco con un nuevo arco unido por varios travesaños a lo largo de todo el segundo arco de popa. Ahora ya no se mueve nada. También nos sirve como pequeños escalones para poder treparnos cada vez que hay que acceder a los equipos y antenas que se encuentran en lo alto del arco.
Además ahora que está más fuerte, en travesías no muy largas llevamos el dinghy atado al arco.
Todo este trabajo lo mandamos a hacer en Puerto la Cruz (en Bahía Redonda) al Chino, que trabaja muy bien.
Grúa para el motor
Por la forma que tiene nuestra popa se hace difícil a veces subir el fueraborda; pesa nada más y nada menos que 48 Kg. y aunque tenemos unas poleas desde el arco de radar, cuando hay un poco de movimiento el dinghy empieza a dar botes y al ser una popa alargada por la plataforma de baño queda muy separado. Muchas veces las distancias a recorrer no son demasiado largas, por eso hemos instalado una grúa en el lateral para poder subir el motor más fácilmente en las distancias largas lo seguiremos subiendo en la popa). Al estar en el lateral, el dinghy siempre se mueve menos y el motor sube verticalmente. Le hemos puesto una polea autocazante para facilitar la maniobra.
Cuando podamos poner el generador de viento el mástil servirá de base para el generador.
Sika flex de la teka de cubierta
Cuando el sika de la teka tiene un tiempo considerable se empieza a deshacer. Es lo que nos está pasando a nosotros, por eso hemos empezado por la plataforma de popa a cambiar el sika. Es un trabajo lento y que requiere mucha paciencia. Primero con una herramienta especial o un destornillador doblado hay que quitar toda el sika viejo, cortándolo previamente con un cuter para que no se dañe la madera (esto lleva mucho tiempo). Una vez está libre de sika hay que lijar bien los cantos. Limpio y seco, se pone papel de pintor entre las rendijas y se rellena con sika pasando un formón por encima para que quede lo más plano posible y el hueco rellenado. Hay que taparlo para que no le dé el sol ni se moje en los cuatro siguientes días y las primeras 24 horas no debe pisarse. Finalmente con lijadora eléctrica o a mano se saca el sobrante de sika. A nosotros todo esto nos lo enseñó Luis, un carpintero de Puerto la Cruz que tiene mucho tiempo en su profesión.
Desmontamos la pala del timón
Una de las únicas cosas que no se habían revisado hasta ahora era la pala del timón. Jose tenía claro que antes de cruzar el Pacífico había que echarle un vistazo y asegurarse de que todo está bien.
Sacamos la pala fuera y se hicieron dos ventanas para evitar que se deformara. Se quitó toda la espuma de poliuretano (aunque no estaba mal, una vez abierta aprovechamos para renovarla), se dejó secando durante dos meses (Venezuela tiene un clima ideal para ello), se reforzaron los puntos interiores donde estaba un poco debilitada y se volvió a rellenar con espuma y se selló de nuevo con fibra de vidrio.
Otra de las cosas que se quiso reforzar fue el skeg para que tuviera más superficie de apoyo al casco. Al sacar la pala pudimos comprobar que los herrajes que aguantan el timón estaban un poco corroídos. Se ha reparado con soldadura y se ha cambiado toda la tornillería. Hemos añadido un ánodo para evitar la futura corrosión; lo ideal hubiera sido hacer los herrajes nuevos, queda pendiente para más adelante, ya que aquí iba a ser difícil hacerlo.
Al lijar el skeg empezamos a ver que la fibra interior estaba húmeda y una anterior modificación (imaginamos que no puede ser de serie ya que estaba muy mal hecho) habían enfibrado encima del gelcoat, sin unir el skeg con el casco. También salieron dos huecos que venían mal de astillero y se habían llenado de agua. Ahora hemos puesto cuarenta capas de fibra, uniendo el skeg con el casco; tres manos de epoxy para que quede bien sellado y a continuación la brea y el antifouling.
Además, como le venimos haciendo aproximadamente cada tres años al casco, lo hemos lijado, sacando prácticamente todo el antifouling, abrimos todos los poros y lo dejamos secar dos meses. En el varadero tienen un medidor de humedad y lo cierto es que al principio daba un índice muy alto y ha secado bastante bien. Después viene la ardua tarea de rellenar los cientos de agujeritos con masilla de epoxy, lijado tras lijado y finalmente dos capas de brea epóxyca y cuatro manos de antifouling de matriz dura al que le hemos añadido la siguiente proporción de antibióticos y demás venenos por galón: un frasco de Oxitetraciclina de 100 ml inyectable uso veterinario, un frasco de Corsario 225 y un kilo de Oxicloruro de Cobre.
Depósitos gasoil
Para largas travesías los 150 litros de gasoil de los dos depósitos fijos no son suficientes. Siempre hemos llevado 4 depósitos más de 30 l. Aún así ahora, que aumentan las distancias, resulta poco y hemos colocado unas maderas en el lado de estribor (ya que por babor están los cabos de los enrolladores) para poder estibar cinco depósitos más de 30 l. En total, pues, tenemos capacidad para 420 litros de gasoil.
Buscando nuevos espacios
Necesitamos más espacio y por ello colgamos hamacas para la fruta y la verdura, ponemos redes en todas las estanterías para poder llenarlas a tope sin que se caiga nada con la escora, hacemos nuevos estantes en espacios muertos de la cocina…
Línea de flotación
Unos días antes de partir hacia el Caribe sacamos el barco a dique seco para ir con los fondos bien limpitos y asegurarnos de que el barco navegue rápido y bien.
Subimos la línea de flotación unos cuantos centímetros previniendo el hundimiento paulatino que va a ir experimentando el barco a medida que vayamos cargando con todas las provisiones.
Sonda de proa
Tenemos una nueva sonda de proa con un máximo alcance hacia delante de 100 metros y 25 metros por detrás. Además sirve como sonda de respeto por si la principal fallara.
A la hora de instalar el transductor hay que estudiar detenidamente la posición. Como sobresale, recomiendan que quede protegido por la orza. En caso de ponerlo en un lugar inadecuado, si se cogiera un cabo, podría arrancarlo.
Al hacer el agujero en el casco hemos vuelto a comprobar el grosor nada depreciable que tiene el Puma.
Para poner el trasductor, al no ser una superficie plana hemos tenido que construir una cuña de fibra (que nos hizo Norberto. Mil gracias) y después rellenar con sica flex.
Placa porosa
Aprovechamos la varada del barco para colocar una placa porosa para aumentar la toma de tierra de la BLU. Si bien tenemos unidos los candeleros, no resulta suficiente para unas buenas comunicaciones para la onda media.
Plotter
Como no nos fiamos mucho de los ordenadores, decidimos que era importante llevar un plotter. Además, consume bastante menos que un ordenador y permite la entrada del AIS. En navegaciones largas evita tener que llevar siempre encendido el portátil.
VHF
Instalamos una nueva VHF fija con DSC que dispone de una segunda estación de radio móvil inalámbrica. Si bien la batería de la seguna estación no tiene mucha duración, sirve para llevarla en cubierta y solo enecenderla para emitir.
Para la recepción en la bañera hemos instalado un pequeño altavoz.
Ya tenemos gennakers
Varios años llevaba el gennaker guardadito en su saco. Venía cuando se compró el barco y sólo se había usado en una Ophiusa. Era demasiado grande para este barco y lo hemos llevado a Velas Planas para que lo recortara. El calcetín era demasiado pequeño y hemos podido aprovechar el calcetín de la otra vela que nos han regalado.
Jose Briones nos preguntó si queríamos un gennaker. Le dijimos que no. Al cabo de unos meses nos tirábamos de los pelos. ¿Cómo dijimos que no a una vela que nos regalaban? Volvimos a hablar con Jose pero ya lo había dado. Hablando con uno y con otro al final hemos podido hacernos con él. Es una vela un poco pequeña para nuestra eslora pero es fuerte y nos viene muy bien.
Facilitamos la subida y bajada del motor
Para evitar tener que hacer grandes esfuerzos para colocar el fueraborda, aprovechamos la construcción del arco de radar para poner unas poleas para poder subir y bajar el dinghy y el fueraborda sin ninguna dificultad. Hemos cosido una cincha para el motor de la auxiliar.
Nos han contado que es muy común el robo de los dinghys en la zona del Caribe. Por eso, siempre hay que dejarlos arriba y bien atados con cadena y candado.
Nuevo armario
Intentamos ganar nuevos espacios aprovechando rincones desaprovechados para estibar. Detrás de la escalera había un hueco grande que no tenía otra función que acumular cosas. Por eso, hemos construido unos cubos que tienen mucho fondo. Falta terminar las puertas y ¡listo!
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